Tu ciudad
Historia
Conócela
La historia de San Martín de la Vega abarca desde asentamientos prehistóricos hasta la Guerra Civil, destacando la ocupación humana en los cerros y vegas, la influencia romana, visigoda y árabe, la repoblación medieval bajo Segovia y los Reyes Católicos, el señorío de los Cabrera, y eventos modernos como la Acequia del Jarama y la Batalla del Jarama.
El término municipal de San Martín de la Vega fue ocupado por el hombre desde la más remota antigüedad. Se han documentado hallazgos de industria lítica en los llanos cercanos a la Casa del Olivar Alto y, por hallazgos de cerámicas, se sabe que ya en la Edad de Bronce había grupos asentados en los cerros de La Marañosa.
Cerámicas de la Edad de Hierro II confirman que el poblamiento carpetano seguía instalado en los cerros. La romanización se produjo en esos mismos enclaves, como atestiguan los abundantes fragmentos de terra sigillata hispánica. Por el término discurría además la vía que unía Toletum y Complutum, documentada por San Isidoro y la crónica de Abderrahman III.
Los visigodos ocuparon los antiguos asentamientos romanos, habiéndose hallado restos de esta época en las proximidades de Gózquez. Los abundantes restos de cerámica califal en el yacimiento de Alvende testimonian la posterior ocupación árabe de la zona, a la que probablemente se deben los más antiguos canales de irrigación del territorio.
Tras la reconquista de Madrid y Toledo por Alfonso VI, San Martín quedó integrado en la corona de Castilla. En 1208, Alfonso VIII cedió estos territorios a la ciudad de Segovia para su repoblación, en pago por los auxilios económicos recibidos para organizar la guerra contra los almohades. El lugar quedó integrado en el sexmo de Valdemoro, uno de los términos más meridionales de la Tierra de Segovia.
En 1442, bajo los auspicios del entonces Príncipe Enrique IV y Señor de Segovia, se acometió un nuevo intento de repoblación con éxito. Los quiñoneros vendieron sus tierras al conjunto de los pueblos del sexmo y en 1443 San Martín obtuvo sus primeras Ordenanzas de Población, confirmadas por carta puebla. Nuevos pobladores llegaron de lugares próximos y el concejo recibió varias dehesas para el común de los vecinos.
En 1480 los Reyes Católicos concedieron a San Martín jurisdicción propia, alcaldes, alguacil y todas las insignias jurisdiccionales del villazgo. Un mes después, la villa y sus 118 cabezas de familia fueron donadas a don Andrés de Cabrera y doña Beatriz de Bobadilla, Marqueses de Moya, en reconocimiento por los servicios prestados a la Corona durante la sucesión del reino de Castilla.
El crecimiento del pueblo se vio interrumpido en 1483 por una devastadora plaga de langosta. La tradición atribuye su solución a la intervención milagrosa de San Marcos, santo que desde entonces es honrado cada año con fiestas en su día. Durante mucho tiempo se repartía caridad de pan y queso sufragada con las rentas de la barca municipal. Aún hoy queda en el pueblo la calle de la Caridad.
Al concluir la sublevación de las Alpujarras, San Martín de la Vega recibió en 1572 a 38 moriscos expulsados del reino de Granada. Suponían una mano de obra barata y presumiblemente cualificada en labores agrícolas que contribuyó al lento pero sostenido crecimiento del municipio durante la segunda mitad del siglo XVI.
Los labradores de San Martín del siglo XVI —al menos los más pudientes— vivían con relativa holgura. Prueba de ello es que en 1607 el concejo pudo permitirse comprar un reloj municipal, símbolo del progreso de la villa, además de construir un molino y una pontecilla de madera sobre el río que, poco después, se llevó una riada.
Entre 1653 y 1657 se construyó la capilla de la Cofradía del Santísimo Rosario, al lado de la epístola del templo parroquial, una de las joyas religiosas del municipio. Por esa misma época se levantó la airosa torre del campanario y se acometieron obras importantes en la iglesia parroquial —entonces llamada de Santa María—, que ya existía en la Edad Media.
El primer proyecto de la Real Acequia del Jarama se remonta a tiempos de Felipe II, con la participación de Juanelo Turriano y Juan de Herrera. El segundo proyecto, de 1683, llevó el agua hasta el desaguador de Matalobos, completándose hacia 1765. La acequia sufrió importantes reformas en 1740, entre 1910 y 1957, y la nueva presa del rey se concluyó en 1971.
Animados por el espíritu de la Ilustración, varios vecinos promovieron un pleito ante el Real y Supremo Consejo de Castilla para recuperar el uso libre de las tierras comunales. El Consejo sentenció en 1765 y ratificó en 1767 la nulidad de todos los arrendamientos de tierras de labor del término, ordenando su reparto entre los vecinos mediante suertes por diez años, como se hacía en la Edad Media.
Durante la Guerra de la Independencia, las tropas napoleónicas se incautaron de la plata de la iglesia parroquial de San Martín de la Vega. El conde de Cabarrús alegó que era para protegerla de las partidas que recorrían el territorio robando alhajas, pero la pérdida dejó una huella imborrable en el patrimonio y la memoria del municipio.
San Martín de la Vega ganó triste celebridad durante la Guerra Civil española al convertirse en escenario de una de sus batallas más sangrientas: la Batalla del Jarama. Librada en su término municipal, el enfrentamiento acabó por agotamiento de ambos contendientes, causando graves daños en los edificios del pueblo y un elevado número de bajas en los dos bandos.
Tras la Guerra Civil, San Martín de la Vega afrontó una profunda reconstrucción material y humana. El municipio hubo de recuperar edificios dañados, reorganizar su vida cotidiana y devolver el pulso a una economía todavía muy vinculada a la agricultura de la vega del Jarama. La iglesia parroquial y otros espacios del casco urbano fueron objeto de reparaciones y actuaciones durante los años de posguerra.
Durante buena parte del siglo XX, San Martín de la Vega siguió siendo una localidad de fuerte identidad agraria. Las tierras fértiles del Jarama, los regadíos, las acequias y los cultivos marcaron la vida económica y social del municipio. La modernización de infraestructuras hidráulicas y caminos rurales ayudó a consolidar una economía local basada en el campo, pero cada vez más conectada con Madrid y su entorno metropolitano.
Con las primeras elecciones municipales democráticas, San Martín de la Vega abrió una nueva etapa institucional. José Luis Vállega Fernández fue elegido primer alcalde del municipio tras la restauración de la democracia, cargo que desempeñó entre 1979 y 1988. Comenzaba así una fase de consolidación de los servicios públicos, participación vecinal y modernización de la administración local.
En las décadas finales del siglo XX, San Martín de la Vega dejó de ser exclusivamente una villa agrícola para convertirse en un municipio con nuevos servicios, espacios públicos y equipamientos. La mejora del saneamiento, la creación de zonas verdes, la ampliación de servicios culturales y deportivos y el crecimiento residencial transformaron la vida cotidiana de sus vecinos.
La creación del Parque Regional en torno a los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama situó a San Martín de la Vega dentro de uno de los grandes espacios naturales protegidos de la Comunidad de Madrid. La vega, los cortados, los sotos fluviales, los cerros y los paisajes agrícolas pasaron a formar parte de una nueva conciencia ambiental que desde entonces condiciona el desarrollo del municipio.
La Iglesia Parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, principal referente monumental del casco histórico, fue reconocida como pieza esencial del patrimonio local. Su arquitectura, con nave única, cabecera plana, bóvedas de crucería, capillas laterales y torre de ladrillo, resume siglos de historia religiosa, artística y urbana de San Martín de la Vega.
A finales de los años noventa comenzó a gestarse el gran proyecto de ocio que transformaría la proyección exterior del municipio. La elección de San Martín de la Vega para acoger Parque Warner Madrid cambió su papel en el sureste metropolitano. El parque fue inaugurado el 6 de abril de 2002 y convirtió al municipio en un referente turístico y de ocio familiar en la Comunidad de Madrid.
En 2014 se inauguró Parque Warner Beach, ampliando la oferta turística con un parque acuático tematizado. A partir de 2017 comenzó a funcionar con acceso propio y en 2018 incorporó una nueva zona acuática inspirada en DC Comics. Con ello, San Martín de la Vega reforzó su posición como destino de ocio estival y familiar dentro del área metropolitana madrileña.
La inauguración del Aula Medioambiental de Gózquez simbolizó una nueva relación entre el municipio y su entorno natural. Concebida como espacio educativo, divulgativo y de sensibilización, nació para acercar a la ciudadanía —especialmente a los más jóvenes— los valores del Parque Regional del Sureste, la reserva ornitológica de Los Albárdales, el río Jarama y los paisajes históricos vinculados a la Batalla del Jarama.
En el siglo XXI, San Martín de la Vega consolidó su condición de municipio residencial, turístico, agrícola y ambiental. En 2025 alcanzó los 20.936 habitantes censados, superando con claridad el umbral de los 20.000 vecinos. Este crecimiento confirma su transformación desde la antigua villa de la vega del Jarama hasta una localidad integrada en las dinámicas metropolitanas del sur de Madrid.
En 2026, la aprobación del Avance del Plan General de Ordenación Urbana abrió una nueva etapa para definir el futuro de San Martín de la Vega. El documento plantea crecimiento residencial, vivienda protegida, nuevas zonas verdes, equipamientos, mejora del casco antiguo y desarrollo industrial, todo ello bajo el reto de compatibilizar progreso, protección patrimonial y defensa del entorno natural del Parque Regional del Sureste.